Singapur Mon Amour

Desde el hotel New Majestic en Chinatown, Singapur.

Tiene bemoles, la fundación para el conocimiento de Suecia, más conocida como la KK-stiftelsen (sobran más comentarios), después de no darme ni una beca para el doctorado ha decidido que soy uno de los selectos personajes para representar nuevos modelos de investigación en nuevos medios. Así las cosas, me han pagado un billete de avión y la estancia en uno de esos hoteles donde cada una de las habitaciones esta ambientada de modo diferente.

El plan parece sacado de una película del tipo “Bienvenido Mr. Marshall”, nos han lavado la cara y nos han dado la misión de intercambiar ideas por dinero. La economía detrás de la investigación sueca languidece por falta de fondos y hay que sacarlos de donde sea. Me hace gracia porque cuando presente mis planes de investigación a los amos de la KK, me miraron como si viniese de Marte y me mandaron de vuelta a casa con los bolsillos sacados de dentro a fuera para que los revisores del tren vieran bien claro que el dinero y yo no estamos directamente relacionados.

Cuatro años y un proyecto Arduino más tarde, lo han vestido como “investigación independiente” y me han metido en el avión hacia el país de los palillos junto con un puñado de amigos, pero también otros que no lo son tanto. Y es que el mundo de la investigación está lleno de chupópteros. En Malmoe, sin ir más lejos, se encuentra el feliz “Malmoe Media Moetetsplats” (que viene a querer decir “Punto de Encuentro de los Medios, Malmoe”) dedicado a sacar dinero para mantenerse a si mismo con la excusa de que hay que investigar en nuevos medios.

Y es verdad, hay que investigar en nuevos medios, en como estos pueden traer nuevas oportunidades de dialogo para la gente, en como esto puede modificar las raices de nuestras instituciones democráticas y en como esto cambiará el mundo. Desde el momento en que alguien se da cuenta de esto, los buitres de los negocios se visten de investigación y salen a la caza del dinero. Ponen juntos a los investigadores y a las instituciones y a cobrar!

Si las instituciones funcionasen como deben, serían capaces de identificar los campos potenciales y a los potenciales buitres. Ayudarían a los primeros y pondrían a los segundos en una reserva para especies protegidas. Y es que hay que mantenerlos a la vista para no olvidar como de nocivos pueden ser para la salud mental.

Ahora que en Singapur también cuecen habas. Al desayuno me junte con Aasa, una periodista que hace el doctorado en K3. Nos juntamos con un artista Malayo afincado aquí. Nos comentó los problemas que tuvo para realizar su acción “Complaints Choir“. Para los que no lo conozcáis, cosiste en un evento en el que los miembros de una comunidad mandan una serie de quejas a un compositor, que las pondrá juntas en una sola línea melódica para ser interpretada por un coro.

El coro se compone de gentes de la misma comunidad con interés en ayudar a los otros a comunicar sus ideas de la forma más agradable posible. Al llegar el momento de conseguir los permisos para la interpretación de la obra, el comité de censura lo aceptó, pero la policía denegó el permiso ya que “parte del coro se compone de extranjeros y sólo los ciudadanos de Singapur pueden emitir quejas sobre su comunidad [...]” Algo alucinante de una ciudad de 4,6 millones de habitantes, donde 1 millón son extranjeros … un quinto de la población, según la policía, no tiene derecho a expresar sus problemas en público.

El evento se realizó a puerta cerrada, bajo invitación previa, recibió una montaña de buena prensa, por lo que el efecto fue contraproducente para la policía. Ahí les den. Para los que os quedéis con ganas de verlo, esto se ha repetido en otros lugares:

- Helsinki
- Malmo
- Birmingham
- Singapur
- Chicago


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