Desde los bajos del edificio estupido de Seúl

El distribuidor de Arduino en Corea se llama Plughouse y tiene su oficina en los bajos de un edificio que se llama -traducido literalmente- el edificio estupido. Resulta muy divertido ver a los chicos de esta pequeña empresa intentando explicar a los motoristas de las compañías de entrega a domicilio como llegar. No entiendo coreano, pero siempre despiertan la sonrisa del repartidor motorizado. El cartel del restaurante en planta calle reza “restaurante estupido”, algo digno de verse -para los que entiendan el idioma-.

He pasado cinco días en Seúl visitando unas fábricas en las que manufacturar los juguetes que estamos creando desde Blushing Boy. Para poder financiar el viaje, he concertado tres talleres en dos días: dos cursos en la escuela de diseño de Samsung y un tercero en el centro de arte Nabi de ST, el gigante de las telecomunicaciones coreano.

Para llevar a cabo las clases, he creado un nuevo circuito que permite conectar un teclado o ratón PS2 (de los de la vieja escuela) a Arduino y generar sonido en tiempo real. Llevo un par de meses investigando el tema de generación de sonido con ordenadores embebidos y me parece apasionante. La verdad es que admiro a aquellos que crearon los primeros chips dedicados al sonido en los viejos ordenadores de 8-bits. Es posible meter cantidades ingentes de código en 16KB de memoria, incluidas tablas de ondas, motores de generación y demás.

El estudio lo habitan KeunGook y DonHoo, antiguos alumnos míos que decidieron crear una empresa dedicada a la creación de objetos interactivos. Es interesante ver como se han desarrollado en el año que llevan funcionando. Han sacado un par de proyectos interesantes, pero tienen tanto que hacer que no les da tiempo a publicar nada. Ahora mismo, mientras pico líneas de código, están terminando un sistema que eleva una lente de fresnell para simular un holograma haciendo proyecciones sobre una pantalla inclinada 45 grados.

Aquí en los bajos del edificio estupido he soldado a mano los primeros 35 circuitos que he empleado en los talleres y he escrito el código para utilizarlo. Si todo va bien, podré utilizar este mismo contenido en otros cursos en K3. Es bastante posible que podamos dedicar algo de tiempo a la generación de nuevos instrumentos musicales.

Sobre el circuito se lee: MADE IN & TO ROK, una frase en konglish (el equivalente coreano al espanglish) escrita con la esperanza de que éste nuevo invento nos de algunas buenas horas de rocanrrol electrónico.


Uncategorized