¿Libre hasta dónde?

Salí a comprar un poco de té de gengibre, Malva y Bobbie se me han puesto enfermas de la garganta a la vez, y como hijo y padre no me queda más remedio que ejercer de brujo de la medicina alternativa y hacer agua hervida con hierbas, limón y gengibre. En el camino de vuelta me he encontrado con Olle, quien fuera el motor de arranque del hackerspace en Malmo. Él es un dandi en el vestir, no importa que el termómetro marque bajo cero, lleva su chaquetón de paño, un sombrero de fieltro y guantes de cuero.

Dejó su trabajo con la empresa de video streaming hace un par de meses para comenzar su trabajo con Jonas, como autónomo, en la creación de algún tipo de front-end en Javascript para una empresa que hace algo de compilación virtual. Nunca me he metido a preguntar a fondo cual es su misión, pero me da que está relacionado en algo con el trabajo de Bespin o de Cloud9. No he tenido tiempo de pasearme por el hackerspace desde antes de navidad y no he visto a Olle desde hace mucho. Así pues, nuestra conversación no se centra tanto en su trabajo, sino en la actividad de ayer en el hackerspace.

Yo aterricé desde México, dónde pasé tres semanas haciendo trabajo de campo con un grupo de artesanos de Santa Ana Zegache, en el estado de Oaxaca. Mi vuelo llego ligeramente retrasado y hacia mucho que no veía a Bobbie, por lo que anule mi presencia en el Lordagsforsk, que es como se llama la reunión de hackers del sábado. No se hace todos los sábados, sólo por convocatoria una vez cada dos meses, si bien no tiene fecha fija. En esta ocasión se habló sobre GSM y el proyecto que hace uso de información liberada por ingenieros de Motorola (se rumorea que accidentalmente).

El proyecto en estudio, comenta Olle, es Osmocom-bb, una versión de firmware para móviles Motorola que permite toda una serie de operaciones sobre el telefóno, mediciones de cobertura, etc. Lo triste, en mi opinión, es que las redes GSM en nuestro entorno no van a permanecer mucho tiempo. Las operaciones que se pueden hacer sobre el firmware no ofrecen ninguna posibilidad que no sea de estudio de la red, el campo de aplicación está cerrado. Por supuesto, esto no quita el interés al proyecto, pero la supuesta libertad sobre este software se cierra en torno de un hardware que no es libre (es de Motorola) y según la interpretación de la normativa de radiación, al modificar el firmware del dispositivo, se modifica su forma de uso y no puede ser manejado por el usuario medio.

Mientras Olle busca mantequilla en el frigorífico del supermercado, yo cargo mi bote de miel -me gusta improvisar un poco las compras- y abro un comentario sobre la idea de libertad en el software. Le comento mi reflexión sobre el diseño del Rapsberry Pi, sobre como la FAQ comenta:

But I demand the documentation for the chip. Give it to me!
To get the full SoC documentation you would need to sign an NDA with Broadcom, who make the chip and sell it to us. But you would also need to provide a business model and estimate of how many chips you are going to sell.

En otras palabras, si quieres emplear el procesador de Raspberry Pi, tendrás que firmar un acuerdo con Broadcom, el fabricante del chip, y tendrás que darles una razón para que te den esa información en la forma de un modelo de negocio para que ellos vean la forma en la que tu esfuerzo de desarrollo les ayudará a lucrarse.

En una frase he puesto “modelo de negocio” y “lucrarse” … y lo he hecho de forma natural. Raspberry Pi es una fundación, algo que me hubiera gustado que fuera Arduino. Pero no pudo ser: el coste y la responsabilidad que acarrea algo así es mucho mayor que lo que un proyecto de software y hardware libre de un tamaño medio puede asumir. Así las cosas, Arduino se hizo empresa. El objetivo normal de una empresa es lucrarse, tanto es así que algunas economías (como la Italiana o la Sueca) no permiten que una empresa no tenga beneficio, pero tampoco permiten que una emprese sencillamente cierre si lo tiene.

A Arduino la registramos en Boston, porque nos permitía vivir sin beneficios, nos permitía cerrar si la cosa iba mal y los compromisos fiscales eran bastante razonables para una empresa sin empleados, sin beneficios y sin más oficina física que el apartamento de alquiler de Dave. De haberla registrado en Suecia, mi salón habría sido sede social y el horno de mi cocina el centro de fabricación.

Cuando se trabaja con un proyecto como Arduino, Raspberry Pi, Firefox, Linux, Osmocomm o cualquier otro, hay que hacer compromisos, buscar la forma de hacer que tus ideas lleguen lo más lejos posible y dejar un buen legado para otros. El compromiso de Arduino con la comunidad de gente interesada en el Hardware Libre y/o de Código Abierto (tengo una relación epistolar con Richard Stallman al respecto de esta definición que algún día espero publicar) es hacer llegar una combinación de IDE-bootloader-firmware-documentación que tenga sentido para que cualquier persona pueda trabajar con el sistema, replicarlo, mejorarlo …

… pero claro, cuanto mayor es tu alcance, mayor es tu exposición a crítica y a opiniones divergentes. Para mi, lo bueno que ofrece el software y el hardware libre es la posibilidad de hacer un FORK (tenedor en Inglés), de hacer una copia idéntica del proyecto y de continuar trabajando en él por tu cuenta. Por alguna razón, mucha gente no tiene la energía suficiente para hacer esto (el FORK) … y prefiere ejercer una posición de crítica.

Durante los últimos meses he recibido mensajes de tipo personal sobre “como se debiera de hacer hardware libre”, mayormente son críticas a la idea de que el negocio  el conocimiento libre puedan encontrarse. Estas personas se olvidan de que lo ideal y lo real no siempre van de la mano, que para alcanzar la meta que todos deseamos, necesitamos ser prácticos y buscar métodos de trabajar desde dentro. Por ejemplo, quien paga por la fundación de One Laptop Per Child, quien paga por la Free Software Foundation, quien paga UNICEF? Todas estas estructuras, así como muchas otras trascienden de la idea de un objeto para pensar en el bien común, y eso requiere a mucha gente trabajando a jornada completa para que alcancen un buen fin. La diferencia es que conseguir el dinero para que alguien escriba unos drivers USB requiere un tipo de esfuerzo que muchos no son capaces de ver. Hoy en día existen mecanismos de crowdfounding, pero no cuando comenzamos con Arduino. Tuvimos que inventar nuestro método de trabajar, nuestro nombre y alguna que otra cosa más.

Arduino no es una placa, no es un software, es esos dos y más. Nosotros lo vemos como una forma de generar contenidos libres en torno al mundo de la electrónica digital y la conectividad. Si limitamos la visión a sólo una placa, se puede discutir mucho la forma en la que se hacen las cosas. Pero el tema es que hace ya 7 años dejamos de ser un grupo de amigos que se encontró por casualidad con una idea, para convertirnos en un grupo de personas con interés por la educación y con visiones sobre como hacer que lo que generamos llegue lo más lejos posible. También decidimos que la política no es lo nuestro y que tenemos otras formas de alcanzar nuestro sueño.

La guerra del contenido libre se puede hacer pidiendo dinero público para hacerlo de forma profesional (como pidiendo fondos europeos, de una universidad, o de la fundación .SE, por ejemplo), o creando una empresa con un claro objetivo social. Para muchos, anclados en la visión capitalista del pasado, esto no puede funcionar … pero amigos, existen formas diferentes de entender las cosas. Siempre he dicho que hay una línea muy fina entre el liberalismo y el libertarianismo, lo importante es mantener la cabeza clara.

Hay otras muchas de hacer las cosas, es posible hablar de ello … desde Arduino llevamos mucho tiempo hablando de como llevar el Hardware Libre/de Código Abierto lo más lejos posible. Las nuevas ideas puede que nos abrán los ojos … pero la crítica gratuita, como personas que somos, lo más probable es que cause reticencia.

Y ahora vuelvo a mi té de gengibre. Olle se fue camino de casa hace un rato.


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