Esto lo he comentado con algunos si y otros también, pero llegado el fin de año no voy a renovar mi posición como investigador asociado al centro Medea de Malmö. Desde su fundación, este espacio de investigación de la universidad pública de Malmö ha estado dedicado, en parte, a la difusión de las nuevas tecnologías. Hace dos años me ofrecieron la posibilidad de emplear parte de mi tiempo como parte del estudio y no pude resistir la oportunidad. Dediqué parte de mi tiempo a la docencia, parte a Arduino y parte al estudio y difusión de la tecnología en diferentes situaciones de uso.
Mi compromiso con el estudio era sencillo, me dijeron: “tú haz lo que haces siempre, publica tus resultados y habla de ello”. Así pues pasé dos años trabajando con todo tipo de gente, creando pequeñas cosas y no tan pequeñas, probando con chicos/as de todo el mundo, y publicando todos los resultados en abierto.
Sin embargo, los tiempos cambian y se dan circunstancias que hacen que se revisen los objetivos y visiones de los espacios. Durante los últimos meses me he encontrado en situaciones que me parecen que jamás imagine, se ha utilizado mi imagen para pedir becas de muchos millones (de Coronas Suecas) que dan trabajo a mucha gente, al tiempo que no se me permite continuar con mi línea de trabajo. Me he visto en la situación de tener que competir con mis antiguos alumnos ofreciendo servicios de consultoría impropios de un estamento financiado con dinero público (y más si ya existen en el mercado). He visto como mi estudio de investigación ha contratado servicios existentes dentro de la universidad, no por buscar mejores competencias, sino por puro desconocimiento. He visto una dirección sin rumbo, vacía de contenido y sólo buscando llenar el bolsillo.
Hace tiempo comprendí que trabajar por y para la educación tiene un precio. Al ver como mi estudio olvidaba que para investigar hay primero que tener una visión y una comprensión de que nos deparará el futuro; al ver mi trabajo utilizado y verme forzado a situaciones sin sentido; y, al no querer sacrificar mi propia visión de lo que debiera ser la educación, decidí hace meses dejar expirar mi contrato con el estudio de investigación Medea. No quiere esto decir que yo repudie lo que ahí se hace, al final del día hay mucha gente trabajando ahí, es sólo que no comparto las formas.
Mantendré un pie en el estudio, pero ya no lo representaré en charlas públicas. Desde el 1 de enero sólo representaré a la Universidad de Malmö (donde seguiré dando un dia de clase por semana) y a Arduino, haré votos por mantener mis líneas de investigación en objetos conectados y herramientas educativas, pero lo haré desde mi campo. En definitiva, seguiré haciendo lo mismo, trabajando con la misma gente, pero tendré que trabajar un poco más para buscar como financiar mi investigación.
En ocasiones, las cosas suceden en el momento apropiado. Más o menos al mismo tiempo que decidí que no iba a renovar mi contrato, hará unos tres o cuatro meses, se me presentó la posibilidad de trabajar en escribir parte de los contenidos educativos para 3o y 4o de la ESO para Castilla La Mancha en un experimento piloto financiado en parte por Fundación Telefónica y en parte por la misma comunidad de Castilla La Mancha. Mi objetivo es analizar como introducir tecnologías libres en educación (cosa que ya se está haciendo) enfocándome en la creación de contenidos atractivos para la asignatura de tecnología. De finales de enero y hasta junio del 2013, voy a tener un equipo de gente trabajando con esto. El objetivo es crear el equivalente a un libro de texto gratuito con una serie de experimentos y herramientas para la creación tan moldeables como sea posible. No vamos a reinventar la rueda, vamos a trabajar en buscar la forma en que los centros de secundaria puedan crear y adaptar contenidos a sus necesidades. Vamos a crearlos de forma libre y abierta y vamos a intentar que el libro de tecnología cueste 30 Eur menos (hoy compre todos los libros de todas las editoriales y comprendí por lo que pasan los padres cada septiembre).
En paralelo, y desde Arduino, tengo la oportunidad de dedicar parte de mis próximos tres años a coordinar un proyecto europeo del FP7 sobre objetos conectados. Vamos a estudiar como conectar los electrodomésticos a la red para compartir recetas de uso. Escribiré mucho sobre esto en los próximos meses, una vez el proyecto vaya tomando forma.
Como siempre, he aprendido algo de todo esto … no está mal abandonar aquello en lo que no se cree, por supuesto hay situaciones desesperadas, pero si tienes los conocimientos y las herramientas, siempre puedes probar cosas nuevas y tomar riesgos.
Estoy a punto de comenzar un curso de escritura académica en el que se supone voy a redactar un texto sobre el riesgo por el que pasa ahora mismo el conocimiento abierto, en concreto en el mundo del hardware. Creo que va a comenzar así:
“Chris Anderson, no desde su rol de editor de Wired Magazine, sino desde su auto-asignado papel de Maker se sube al escenario. Entre las ponentes de este Open Hardware Summit están Mr Pettis y Mr Prusa, la cara y la cruz de la impresión 3D (nótese que no me atrevo a poner el adjetivo “abierta” después de impresión). Yo he formado parte del comité semi-académico que ha revisado las propuestas de charlas para el evento y Dave Mellis se ha encargado de coordinar la recepción de las publicaciones y distribuirlas al comité…”
Se muy bien de que va a tratar mi “no time for heroes” pero lo que no se es como lo voy a expresar. Voy a intentar aclarar mis ideas un poco, en voz alta, a ver si alguien lee esto y mientras toma el café de la mañana se le ocurre por donde puedo tirar y me da una pista. El tema es la exaltación de las figuras dentro de un determinado campo, la creación de una burbuja, y la ilusión de que por ser abierto algo sea bueno. El hardware abierto esta filtrando su mensaje a las capas de la sociedad que se pueden realmente beneficiar de su existencia: el desarrollo social de áreas menos favorecidas y la educación, ambas sufriendo recortes económicos de parte de los gobiernos de todo el mundo.
Como siempre he venido diciendo, la línea que separa el liberalismo del libertarismo es muy fina. Tanto que en ocasiones miembros de los dos bandos se encuentran por un lapso de tiempo a ambos lados de la línea, se abrazan, y bailan polka a lo largo de ésta. Durante un breve instante en la historia, las figuras de uno y otro bando flirtean entre sí. Algunos de los pasos de polka discurren a lo largo de la línea. Ellos, siempre fieles a su origen, la pisan sólo ocasionalmente. Sin embargo, hay momentos los que es inevitable que una pirueta haga a uno de ellos cruzar al otro lado.
No creo que vaya trabajar mucho esa metáfora dentro de mi texto. Más bien me centraré en ponerlo todo en palabras simples y concisas: no existen ni el bien, ni el mal; no hay héroes, ni antihéroes … solo hay cosas bien o mal hechas. Es una cuestión de percepción, porque lo bien hecho para unos lo estará mal para otros. Y en el caso del hardware abierto estamos entrando en esa fase. Los liberales del movimiento están buscando cualquier excusa para maximizar su inversión económica. Los libertarios están sopesando como de punkis van a ser.
El OHS del 2012, tuvo a dos personajes en el escenario que hablaban de cerrar su tecnología. La vergüenza no es que se les dejase subir a escena sino el formato elegido. Ni Chris ni Bre debieran haber estado ahí en la forma en la que lo hicieron. No hubo rondas de preguntas, cerrándose la oportunidad para la critica. Venció el formato semi-religioso de las charlas TED: alguien sube al escenario y se le garantiza inmunidad ideológica para que no vayamos a herir sus sentimientos. Habla de lo que quiera por veinte minutos y se marcha. Hablar en publico implica ponerse a prueba. Un evento que se llama “Open lo-que-sea” tendría que empezar por tener un foro de debate abierto y las voces disidentes debieran de estar listas para aceptar algún tomatazo.
Mucha de la gente con la que conversé sobre el evento se preguntaba para que fue Bre (de Makerbot) al OSH. En lugar de darle vueltas al asunto, yo se lo pregunté a él en persona. Entre otras cosas, porque me coló en el evento ya que yo no me podía permitir ni pagar la entrada. Bre fue porqué tiene amigos entre los organizadores y la audiencia, a disculparse por cerrar partes de su proyecto, y porqué se había comprometido a dar una charla antes de desvelar su política de no abrir partes de su último diseño, ni de su software. Como buen “frontman” no podía cancelar la charla y salir corriendo. Chris fue para hablar de sus éxitos editoriales, a intentar vender su libro “Makers” que salía a la venta para la ocasión … y a intentar construir una dialéctica del hardware de licencias híbridas: donde algo sea abierto y algo no … la razón es que va a cerrar partes de los diseños que circulan en torno de Ardupilot, aunque eso no lo dijo en público. Los dos coincidían en que la piratería les obliga a cerrar partes del diseño como medida de protección.
Como no tuve ronda de preguntas y si tuve la oportunidad de hablar con cada uno de ellos en persona, sólo diré una cosa en anticipación a la publicación con la que estoy trabajando: la piratería es una excusa. Para protegerse de las copias hay toda una estructura legal que te permite -como creador- proteger tu diseño. Cerrar no es una excusa y se lo dije a ambos, es una salida rápida a un problema que no cesará. Si antes tenían que poner a alguien a evitar que vendiera clones idénticos de sus diseños, ahora tendrán que hacer lo mismo … pero además estarán cerrando la oportunidad a que gente que sólo quiere aprender de su trabajo, pueda hacerlo al haberles negado la oportunidad por no darles los ficheros fuente.
El problema es que tanto Bre como Chris han trabajado en ganarse una imagen dentro de una comunidad que no era capaz de anticipar que algún día les darían la espalda. Por eso, en el mundo abierto perfecto, creo que lo mejor es no tener héroes, no sea que un día te coman la merienda.
Hace un par de años Tony quiso hacer un libro sobre Wearable Computing para el curso en Moda y Tecnología en la Escuela de Arte y Comunicación (K3) aquí en Malmö. Aquel esfuerzo se tradujo en el borrador de Open Softwear que se descargó más de 14.000 ocasiones hasta que decidimos aventurarnos en sacarlo adelante en papel.
Después de hacer una serie de consultas de mercado, nos dimos cuenta que sería posible imprimir unas 2.000 copias sin correr ningún riesgo económico. El libro era una colaboración entre Tony y tres compañeros de clase: Jonas, David y Samson. De entrada, el capital a invertir para hacer el libro no era mucho. Había que poner unos 8.000 Euros por anticipado, además de las horas de trabajo.
Yo actuaba como mentor, los cuatro habían sido mis alumnos (actualmente Jonas y Tony trabajan en la universidad como profesores adjuntos, David es autónomo y Samson trabaja para una empresa de videojuegos) y me bastaba con ver como mi inversión en su educación se transformaba en un libro que otros pudieran usar para aprender. Sin embargo, la situación económica de un recién graduado es tan dura en Suecia como en España, por lo que ninguno de los cuatro disponía del capital para lanzar la impresión. Así las cosas, pase de mentor a inversor, yo pagué la impresión, facture la venta a los distribuidores de los libros, tome los beneficios, los dividí por cinco y los repartí entre los socios.
El libro estaba basado en la experiencia de Tony en dar el curso que mencioné más arriba. La universidad de Malmö fue la primera en el mundo en llevar a cabo este curso. Es más, el concepto del curso salió de una propuesta que yo mismo hice, en conjunción con Livia Sunnesson y Magnus Torstensson (quienes primero fueron mis alumnos y luego mis compañeros de trabajo) en la que salieron otra serie de cursos como Instalaciones Artísticas con Luz, y otros. Después de llevar cosa de un año trabajando juntos, se nos presentó la oportunidad de lanzar nuevos cursos.
Entre el momento de la propuesta del curso y el momento de lanzamiento del mismo, Livia y Magnus ya no trabajaban para la universidad sino para Sony Ericsson y para un estudio de diseño web, respectivamente. Yo había ya participado de la experiencia de crear Arduino y me dedicaba en parte a mantener la comunidad y Tony pasó de ser alumno de primer año a colaborador en mi laboratorio sin aún haberse graduado. Así las cosas, al ser el curso aprobado por el consejo educativo y necesitar de un profesor, su candidatura salió de forma natural. Sin embargo, no sería hasta la segunda edición del curso que Tony se encargaría del mismo en solitario. Si no recuerdo mal, Markus Appelback, quien también pasó un par de años colaborando con nosotros, llevó el curso en su primera edición.
Desde el momento en que Tony empezó a cuidar de los contenidos del curso, se ejecutó una vez cada 6 meses como parte del programa educativo nocturno de la universidad. Hablo en pasado, porque este curso dejó de existir por toda una serie de cambios políticos y económicos en la dirección del centro (junto con muchos otros cursos del programa nocturno). Tony convenció a sus compañeros de último curso en lo importante de crear un libro para asistir al curso, cosa que hizo.
Tras más de 10.000 descargas y 1.300 copias impresas vendidas, la casa de publicaciones A-Press, que publica numerosos libros con Arduino como contenido principal, llamó a Tony para escribir Arduino Wearables. Durante los últimos 4 meses, Tony ha trabajado día y noche produciendo proyectos, escribiendo sobre como ejecutarlos y enviado mensajes a la casa de publicaciones. El esfuerzo que hay que poner para lo que pagan no es justo por ninguna parte.
Al menos, le queda la satisfacción de ser uno de los primeros trabajando en el tema y tener ya un segundo libro en camino. Pero aquí no acaba la lección que estoy aprendiendo sobre publicar. Mi reflexión del día no es tanto sobre Open Softwear, sino sobre el modo en que operan las casas de publicaciones.
Andreas, mi otro colaborador en el laboratorio de la universidad, ha sido contactado por otra casa de publicaciones para hacer un libro sobre Arduino y Android. De nuevo, es por un esfuerzo merecido. Andreas y yo trabajamos durante casi dos meses en el 2010 en sacar la primera librería comunicando Arduino con Android a través de Bluetooth. Al salir el Arduino Mega ADK, extendimos nuestro trabajo para conseguir que Processing compilase aplicaciones que pudieran beneficiarse del modo “accesorio” que se presentara en la Google IO de Mayo del 2011. Pasamos un mes encerrados en el laboratorio rehaciendo una parte de Processing y creando una libreria para comunicar con Arduino de forma transparente.
Cuando se pusieron en contacto con Andreas para pedirle que hiciera un libro de tipo profesional explicando este trabajo, no pude evitar sentirme orgulloso. Aún más cuando Andreas, viendo la magnitud del trabajo, me preguntó si estaba interesado en co-escribir el libro con él.
Preparamos un índice de contenidos que promete, pasaremos el verano creando proyectos y documentando como funcionan. Ahora bien, lo que más me impresiona de la forma en que funcionan las casas de publicaciones es que al buscar libros sobre la materia Arduino con Android, no hay nada publicado, pero hay muchos que van a salir a la venta en los próximos meses. Muchos incluyen partes del código fuente que hemos creado … pero cuantos nos han llamado para colaborar o para darnos crédito?
…
…
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CERO
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…
Así es esto. Los editores de muchas de las casas de publicaciones, estoy aprendiendo, no tienen demasiado conocimiento de como funciona la comunidad del código abierto y/o libre. No comprenden que el crédito lo es todo. Cuando buscan hacer un libro sobre un tema, no van necesariamente a la fuente de la información … cosa que no me parece mal … pero no saben que tendrían que mencionarla.
Pero vale ya de darse mal por esto, hay mucho que hacer, es martes.
Salí a comprar un poco de té de gengibre, Malva y Bobbie se me han puesto enfermas de la garganta a la vez, y como hijo y padre no me queda más remedio que ejercer de brujo de la medicina alternativa y hacer agua hervida con hierbas, limón y gengibre. En el camino de vuelta me he encontrado con Olle, quien fuera el motor de arranque del hackerspace en Malmo. Él es un dandi en el vestir, no importa que el termómetro marque bajo cero, lleva su chaquetón de paño, un sombrero de fieltro y guantes de cuero.
Dejó su trabajo con la empresa de video streaming hace un par de meses para comenzar su trabajo con Jonas, como autónomo, en la creación de algún tipo de front-end en Javascript para una empresa que hace algo de compilación virtual. Nunca me he metido a preguntar a fondo cual es su misión, pero me da que está relacionado en algo con el trabajo de Bespin o de Cloud9. No he tenido tiempo de pasearme por el hackerspace desde antes de navidad y no he visto a Olle desde hace mucho. Así pues, nuestra conversación no se centra tanto en su trabajo, sino en la actividad de ayer en el hackerspace.
Yo aterricé desde México, dónde pasé tres semanas haciendo trabajo de campo con un grupo de artesanos de Santa Ana Zegache, en el estado de Oaxaca. Mi vuelo llego ligeramente retrasado y hacia mucho que no veía a Bobbie, por lo que anule mi presencia en el Lordagsforsk, que es como se llama la reunión de hackers del sábado. No se hace todos los sábados, sólo por convocatoria una vez cada dos meses, si bien no tiene fecha fija. En esta ocasión se habló sobre GSM y el proyecto que hace uso de información liberada por ingenieros de Motorola (se rumorea que accidentalmente).
El proyecto en estudio, comenta Olle, es Osmocom-bb, una versión de firmware para móviles Motorola que permite toda una serie de operaciones sobre el telefóno, mediciones de cobertura, etc. Lo triste, en mi opinión, es que las redes GSM en nuestro entorno no van a permanecer mucho tiempo. Las operaciones que se pueden hacer sobre el firmware no ofrecen ninguna posibilidad que no sea de estudio de la red, el campo de aplicación está cerrado. Por supuesto, esto no quita el interés al proyecto, pero la supuesta libertad sobre este software se cierra en torno de un hardware que no es libre (es de Motorola) y según la interpretación de la normativa de radiación, al modificar el firmware del dispositivo, se modifica su forma de uso y no puede ser manejado por el usuario medio.
Mientras Olle busca mantequilla en el frigorífico del supermercado, yo cargo mi bote de miel -me gusta improvisar un poco las compras- y abro un comentario sobre la idea de libertad en el software. Le comento mi reflexión sobre el diseño del Rapsberry Pi, sobre como la FAQ comenta:
But I demand the documentation for the chip. Give it to me!
To get the full SoC documentation you would need to sign an NDA with Broadcom, who make the chip and sell it to us. But you would also need to provide a business model and estimate of how many chips you are going to sell.
En otras palabras, si quieres emplear el procesador de Raspberry Pi, tendrás que firmar un acuerdo con Broadcom, el fabricante del chip, y tendrás que darles una razón para que te den esa información en la forma de un modelo de negocio para que ellos vean la forma en la que tu esfuerzo de desarrollo les ayudará a lucrarse.
En una frase he puesto “modelo de negocio” y “lucrarse” … y lo he hecho de forma natural. Raspberry Pi es una fundación, algo que me hubiera gustado que fuera Arduino. Pero no pudo ser: el coste y la responsabilidad que acarrea algo así es mucho mayor que lo que un proyecto de software y hardware libre de un tamaño medio puede asumir. Así las cosas, Arduino se hizo empresa. El objetivo normal de una empresa es lucrarse, tanto es así que algunas economías (como la Italiana o la Sueca) no permiten que una empresa no tenga beneficio, pero tampoco permiten que una emprese sencillamente cierre si lo tiene.
A Arduino la registramos en Boston, porque nos permitía vivir sin beneficios, nos permitía cerrar si la cosa iba mal y los compromisos fiscales eran bastante razonables para una empresa sin empleados, sin beneficios y sin más oficina física que el apartamento de alquiler de Dave. De haberla registrado en Suecia, mi salón habría sido sede social y el horno de mi cocina el centro de fabricación.
Cuando se trabaja con un proyecto como Arduino, Raspberry Pi, Firefox, Linux, Osmocomm o cualquier otro, hay que hacer compromisos, buscar la forma de hacer que tus ideas lleguen lo más lejos posible y dejar un buen legado para otros. El compromiso de Arduino con la comunidad de gente interesada en el Hardware Libre y/o de Código Abierto (tengo una relación epistolar con Richard Stallman al respecto de esta definición que algún día espero publicar) es hacer llegar una combinación de IDE-bootloader-firmware-documentación que tenga sentido para que cualquier persona pueda trabajar con el sistema, replicarlo, mejorarlo …
… pero claro, cuanto mayor es tu alcance, mayor es tu exposición a crítica y a opiniones divergentes. Para mi, lo bueno que ofrece el software y el hardware libre es la posibilidad de hacer un FORK (tenedor en Inglés), de hacer una copia idéntica del proyecto y de continuar trabajando en él por tu cuenta. Por alguna razón, mucha gente no tiene la energía suficiente para hacer esto (el FORK) … y prefiere ejercer una posición de crítica.
Durante los últimos meses he recibido mensajes de tipo personal sobre “como se debiera de hacer hardware libre”, mayormente son críticas a la idea de que el negocio el conocimiento libre puedan encontrarse. Estas personas se olvidan de que lo ideal y lo real no siempre van de la mano, que para alcanzar la meta que todos deseamos, necesitamos ser prácticos y buscar métodos de trabajar desde dentro. Por ejemplo, quien paga por la fundación de One Laptop Per Child, quien paga por la Free Software Foundation, quien paga UNICEF? Todas estas estructuras, así como muchas otras trascienden de la idea de un objeto para pensar en el bien común, y eso requiere a mucha gente trabajando a jornada completa para que alcancen un buen fin. La diferencia es que conseguir el dinero para que alguien escriba unos drivers USB requiere un tipo de esfuerzo que muchos no son capaces de ver. Hoy en día existen mecanismos de crowdfounding, pero no cuando comenzamos con Arduino. Tuvimos que inventar nuestro método de trabajar, nuestro nombre y alguna que otra cosa más.
Arduino no es una placa, no es un software, es esos dos y más. Nosotros lo vemos como una forma de generar contenidos libres en torno al mundo de la electrónica digital y la conectividad. Si limitamos la visión a sólo una placa, se puede discutir mucho la forma en la que se hacen las cosas. Pero el tema es que hace ya 7 años dejamos de ser un grupo de amigos que se encontró por casualidad con una idea, para convertirnos en un grupo de personas con interés por la educación y con visiones sobre como hacer que lo que generamos llegue lo más lejos posible. También decidimos que la política no es lo nuestro y que tenemos otras formas de alcanzar nuestro sueño.
La guerra del contenido libre se puede hacer pidiendo dinero público para hacerlo de forma profesional (como pidiendo fondos europeos, de una universidad, o de la fundación .SE, por ejemplo), o creando una empresa con un claro objetivo social. Para muchos, anclados en la visión capitalista del pasado, esto no puede funcionar … pero amigos, existen formas diferentes de entender las cosas. Siempre he dicho que hay una línea muy fina entre el liberalismo y el libertarianismo, lo importante es mantener la cabeza clara.
Hay otras muchas de hacer las cosas, es posible hablar de ello … desde Arduino llevamos mucho tiempo hablando de como llevar el Hardware Libre/de Código Abierto lo más lejos posible. Las nuevas ideas puede que nos abrán los ojos … pero la crítica gratuita, como personas que somos, lo más probable es que cause reticencia.
Y ahora vuelvo a mi té de gengibre. Olle se fue camino de casa hace un rato.